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miércoles, 12 de febrero de 2014

“Sueño con llevar el entusiasmo de una organización joven y renovada por toda la provincia”

Su color preferido es el azul. Sin embargo, esta migueleta nunca había llegado a pensar que este color llegaría a ser tan importante en su vida. No se cayó en un bote de pintura, ¡ni mucho menos!, aunque lo que si es cierto es que su transcurso ha estado marcado por unos valores muy firmes y constantes, como no duda en afirmar.
Los que la conocen mejor la definen como una chica cercana, dedicada y un ‘todoterreno’ para lo que se propone. Lo de ‘chica’ no es que suene a adolescente, pero ahí donde la ven, a sus 26 años, y a pesar de su entereza, esta joven demuestra grandes dotes de sensibilidad por todo lo que la rodea y arde en deseos de ayudar a los que lo necesitan.
Un corazón sensible, pero valiente. Así es Marta Maroto. Quizás por eso recibió la misteriosa llamada de un número que no tenía agregado en su lista de contactos para sugerirla ser la presidenta de Nuevas Generaciones de Toledo. Jamás se le había pasado a esta estudiante de Arquitectura Técnica tal idea por la cabeza. Lo primero que hizo, después de salir corriendo de la academia donde se encontraba, fue ir a ver a su madre a casa para contárselo y llamar por teléfono a su padre, con quienes le gusta compartir sus mejores momentos.
Ese fue el primer paso antes de convertirse en presidenta de la organización juvenil de los populares de su provincia. En el Congreso del pasado 24 de marzo resultaba elegida entre el clamor de los jóvenes ‘peperos’. Amigos y compañeros a los que no dudó en poner a trabajar desde el día siguiente a su elección.
Y es que el trabajo es la seña de identidad de su currículum. Sólo tenía 16 años, y aun no se había quitado el uniforme del cole, cuando empezó su carrera incansable en Nuevas Generaciones de su pueblo: Miguel Esteban. Este municipio toledano le vio dar sus primeros pasos en política, por lo que a nadie deja indiferente la emoción que se refleja en su rostro al recordar los momentos vividos como presidenta de la organización juvenil en la localidad.
No fue menos la emoción que le produjo el nacimiento de su sobrina Daniela, hija de su hermana María. La pequeña de la familia es su gran debilidad y consigue enternecer a Marta con su tierna mirada inocente. La unidad familiar y su apoyo en todo momento es para la presidenta de Nuevas Generaciones de Toledo un gran aliciente en su día a día, aunque si gana el Real Madrid la cosa se dispara aún más, si cabe.
No le gusta estar sola. Y es un poco miedosa. Aunque si tuviera que irse a una isla desierta no tendría mejor compañía que la de su hermana, a la que define como su gran compañera en la vida. Tampoco olvidaría incluir en su maleta una estampa de la Virgen de la Macarena, hacia la que su familia tiene gran devoción.
Marta no olvida rezar cada noche y, aunque es más de dar gracias, le pide a Dios por todas las personas que están pasando una mala situación por culpa de la crisis económica y les invita a confiar en el trabajo que se está haciendo para la recuperación.
La joven de  pelo largo, castaño y acompañado siempre de una sonrisa asegura que la política le ha enseñado a mirar más allá de sí misma y a preocuparse e intentar ayudar a los demás. Es por ello que invita a todos los jóvenes a conocer Nuevas Generaciones y a las personas que hay detrás de la organización.
Tras la cortina de esa migueleta que viste ‘traje azul’ y duerme rodeada de muñecos se esconde el corazón de una joven que sueña con devolver a los jóvenes la confianza en la política y llevar a todos y cada uno de los pueblos de la provincia el entusiasmo de una organización joven y renovada. 


martes, 21 de enero de 2014

Ignacio Arsuaga: "Otros países europeos nos están mirando y están comprobando que es posible avanzar en la protección del derecho a la vida".




Casi trece años les ha costado ‘hacerse oír’ en la sociedad y conseguir influir en las instituciones con una máxima: el derecho a la vida. Desde la organización que preside el abogado Ignacio Arsuaga se muestran satisfechos con el anteproyecto para la reforma de la ley del aborto presentado por el Gobierno, aunque con algunos matices.
La concesión de esta ley ha sembrado la ilusión y la esperanza en ‘Hazte Oir’, que ansían con insistencia que pasen los meses de gestación necesarios para que vea la luz. En el punto opuesto, están las críticas y los que consideran que su implantación supondrá un retroceso. Para ellos, la reforma debe ser abortada de su tramitación. ¿Aborto o vida? En medio del debate entre las partes, crece este ‘pequeño’ para cumplir una promesa electoral.

¿Qué valoración hacen desde ‘Hazte Oir’ del anteproyecto de ley del aborto presentado por el Gobierno?
Todavía no sabemos lo que finalmente se publicará en el BOE, después de toda la tramitación parlamentaria, pero si finalmente se aprueba va a ser un paso adelante en la protección de la vida, de todos los seres humanos, y también de todos los concebidos y no nacidos. El aborto deja de ser un derecho y pasa a ser un delito despenalizado en determinados supuestos. El problema es que mantiene el supuesto coladero de la ley del 85, que es el riesgo para la salud psíquica de la madre. En mi opinión, no establece controles efectivos para que ese supuesto no se convierta en un coladero, como lo hizo en el año 1985. Por tanto, no va a reducir significativamente el número de abortos en España.

¿Se muestran satisfechos con el Gobierno en este aspecto?
Estamos muy satisfechos en cuanto a que cumple una promesa electoral. El Partido Socialista aprobó una ley de barra libre de abortos en 2010, y sin embargo no llevaba ese compromiso en su programa electoral. El PP sí que se presentó en sus últimas elecciones con un compromiso de modificar el marco normativo para avanzar en la protección del derecho a la vida, así lo decía, y la realidad es que este anteproyecto, si se convierte en ley, dará cumplimiento a ese compromiso electoral. Muchos votamos al Partido Popular porque había asumido ese compromiso y otros. Según el número de personas que nos hemos manifestado a favor de la vida, y también de lo que dicen las encuestas, a la mayoría de los españoles no nos gusta la ‘Ley Aído’, la del 2010, y queremos una ley que proteja el derecho a la vida, con más o menos matices. En cualquier caso, supone un avance; otros países europeos nos están mirando y comprobando que es posible avanzar en la protección del derecho a la vida.

El anteproyecto ha suscitado divisiones y posturas opuestas dentro del propio Partido, ¿piensan que será un problema para que se tramite finalmente?
Si realmente el PP ha presentado ese anteproyecto es porque quiere que se convierta en ley. Que finalmente sea igual, o por el contrario no proteja tanto a la vida humana, no lo sabemos; si esos sectores minoritarios del PP van a conseguir imponer su visión o si, por el contrario, el ministro de Justicia va a conseguir que se mantenga o que se mejore. Nosotros vamos a seguir movilizados en los próximos meses para tratar de influir en el Gobierno y conseguir que el coladero desaparezca o quede reducido. Por ejemplo, nos gustaría que en el riesgo para la salud psíquica de la madre, el control no se realice desde el sector privado, sino que se realice desde el sector público, por médicos de la Seguridad Social, o incluso nos gustaría que no fuese un riesgo, sino que fuera un problema psicológico la causa que permitiera que se realizara ese aborto.

¿Pensaban que Gallardón, a pesar de que la izquierda tradicionalmente ha sentido más simpatía hacia él, sería el encargado de impulsar esta ley?
A mí personalmente me sorprendió, desde el mismo título de la ley: ‘Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada’. Me gusta el proceso de información a la mujer sobre lo que significa el aborto o los apoyos que puede tener si decide seguir adelante con el embarazo,  y que se establece, además, un período de reflexión de 7 días. También debe de firmar un consentimiento informado, por ejemplo, y responde a un planteamiento conceptual opuesto al de la ‘Ley Aído’ de 2010. Incluye algunos elementos muy positivos y otros no tan buenos, como el del riesgo de la salud psíquica de la madre, o la financiación pública de los abortos.

¿Debería dar el PP libertad de voto a sus diputados como han pedido algunos miembros, como Celia Villalobos, o debería ejercer su mayoría?
A mí me gustaría que todos los diputados tuvieran libertad de voto en todas las votaciones, pero la realidad es que, principalmente los partidos mayoritarios, nunca dan libertad de voto a sus diputados. Normalmente no votamos a todos los que van en la lista, sino al cabeza de lista y al Partido. Ese régimen electoral ha hecho que el poder esté en las cúpulas de los partidos políticos y se obliga a votar a los diputados en un mismo sentido. De la misma forma que se implementan otras leyes, no se me ocurre ningún motivo por el que aquí debiera ser diferente. Los ciudadanos hemos votado unas siglas, hemos votado un programa y entiendo que los diputados están también para apoyar ese programa.

Sin estar aprobada, ¿cuánto tiempo cree que le queda a esta reforma?
Yo no sé quién va a ganar las siguientes elecciones. Si gana el PP, va a mantener esa legislación; conforme pase más tiempo más posibilidades hay de que esa ley se mantenga. Si en las próximas elecciones ganara el Partido Socialista y tuviera una mayoría suficiente en el congreso, ya ha anunciado que quieren derogarla. Yo espero que se mantenga el máximo tiempo posible.

¿No cree que el consenso sería lo mejor para garantizar el futuro de la Ley y que no se cambie con una posible rotación de Gobierno?
Hay determinadas cuestiones que a mí me parecen que tienen que ver con derechos fundamentales, como el derecho a la vida, que no deben someterse al consenso, sino que deben aplicarse, sobre todo si están en un programa electoral. Por lo tanto yo creo que el consenso en esta Ley significa menor protección del derecho a la vida y mayor negocio para los empresarios abortistas. No hay consenso posible en la medida que el PSOE, desde hace algunos años, no desde sus comienzos, se ha convertido en un partido profundamente abortista y que defiende los intereses económicos del negocio abortista.

Algunos políticos como Elena Valenciano publicaban en las redes sociales: “Vuelvo a Twitter porque si hay una causa por la que no dejaré de luchar es la causa de las mujeres #AbortoLibre”. Mientras que para algunos esto es progresismo, ¿cómo lo calificaría usted?
Me parece algo absolutamente retrógrado. Conceder el derecho de matar a un ser humano inocente de una forma cruel y violenta no es propio de una democracia y de una civilización avanzada. Es volver a la época de los espartanos donde se permitía matar a tu propio hijo antes de nacer o incluso algunos días o algunas semanas después, con niños que venían con algún tipo de malformación. Lo más progresista es defender los derechos fundamentales, y el principal, que es el derecho a la vida.

¿Qué le diría a una mujer que estuviera dudando si abortar o no?
Le diría que la decisión de abortar no tiene marcha atrás, es una decisión que le va a afectar profundamente su vida, que tiene consecuencias negativas, y, sobre todo, que tiene el apoyo de toda la sociedad, y mi apoyo, para seguir adelante con ese embarazo. No hay prácticamente ninguna mujer que se haya arrepentido por seguir adelante con un embarazo, y sin embargo sí hay muchas mujeres que sí se arrepienten de haber abortado.

¿Podría citar algún caso que le haya llamado especialmente la atención?.
A finales de 2008 lanzamos la plataforma ‘Derecho a Vivir’ y, al cabo de un tiempo, preparamos un tríptico donde explicábamos lo que significa el aborto. Ese folleto, antes de salir de imprenta, lo cogió un empleado y se lo llevó a su casa. Resulta que este chico, era un joven que vivía con su novia, que estaba embarazada, y se habían planteado abortar. Ya habían pedido la cita, incluso. Leyeron ese folleto y dejó de ir a trabajar varios días. Cuando volvió, al cabo de una semana, le sancionó la empresa porque no había ido, pero explicó a otro compañero lo que había pasado. Decidieron seguir adelante con el embarazo. Se le echó a llorar en esa conversación y finalmente nació ese niño. Fue una vida que se salvó, un niño nuevo, y una madre que no se arrepiente de ello.

Si le informaran que su hijo nacerá con un problema de malformación, ¿lo tendría?
Siempre. Yo no soy quién para matar a un hijo mío porque tenga cualquier tipo de problema físico o psíquico. Yo creo que todas las vidas tienen exactamente el mismo valor, que no hay unos estándares de calidad a partir de los cuales existe el derecho a vivir y que la eugenesia es algo que ya practicaron los nazis, y, gracias a Dios, en casi todos los países occidentales, lo rechaza la mayoría de la población.

¿Cree que la gente que está en contra del aborto se puede encontrar excluida de la sociedad?
Desde luego hay una corriente de pensamiento abortista que ha llegado a una buena parte de la sociedad, no sé si a la mayoría. Es una corriente de pensamiento que tiene que ver con el feminismo exaltado, con entender que la maternidad es una carga para el desarrollo de la mujer. Y esa mentalidad, que quizás no sea mayoría, sí que está muy presente en los medios de comunicación, en las series de televisión y en las películas. A los que defendemos el derecho a la vida se nos tacha de retrógrados en esa visión. Hay una batalla desigual, en la que parece que tienen más peso los que defienden el aborto.