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lunes, 28 de abril de 2014

Antonio Dueñas: “Con este libro me parece haber encontrado el camino que quizás debiera de haber entendido hace años”

Podría parecer que Antonio Dueñas ha saltado al ruedo con la publicación de ‘Retórica y Creación’, un libro que representa años de investigación en este ámbito. Sin embargo al entrevistado difícilmente le verán en uno, puesto que los toros no es algo que vea ni desde la barrera. Con su traje, ‘no de luces’, pone luz a este tomo, con el que parece haber alumbrado el sendero que, según él, debiera haber emprendido hace años.

Infoactualidad: Presenta este libro aquí, en la Facultad, en la que lleva dedicado a la docencia desde el año 1986. Tras tantos años en esta casa, como profesor y actualmente impartiendo clase en uno de los máster, ¿Qué supone presentar aquí esta publicación?
Antonio Dueñas: Me alaga que se haga una presentación de este ámbito porque hay muchos tópicos y malentendidos con la retórica. De lo que trata el libro precisamente es de clarificar cuál es el origen y los postulados de la retórica, sus conexiones con la filosofía, con la ética, o con los sofistas, que tienen muy mala prensa y no debería ser así. En ese sentido, me alegra que a través de la Biblioteca y la Editorial Fragua se haga esta presentación y pueda llegar al mayor número de personas y alumnos. No espero tampoco que sea un best-seller.  

I.: Tras muchos años de dedicación a la investigación del mundo de la retórica se ha consagrado ’Retórica y Creación’, ¿Qué significa para usted, como investigador, la presentación de este ejemplar?
A.D.: El libro supone una investigación personal; a través de la lingüística y de la pragmática se trata de ir llegando a la retórica. Personalmente me parece haber encontrado el camino que quizás debiera de haber entendido hace muchos años. En segundo lugar, me gustaría que todos los que se acerquen a la lengua, a la crítica literaria, y a todos estos estudios humanísticos, tuvieran la posibilidad de tener una idea más clara de la que se debiera discutir, pero en ningún caso la ignorancia absoluta, que ha sido la tónica en los últimos 200 años sobre la retórica. La retórica no es lo superfluo, sino que es algo mucho más complejo que se ha ido desarrollando durante siglos.

I.: Teniendo en cuenta que la retórica serían los procedimientos y las técnicas de utilización del lenguaje, ¿se podría decir que para los alumnos de esta Facultad es más importante aún si cabe tener un conocimiento de  esta disciplina?
A.D.: Yo creo que sí, porque la tendencia en los últimos años ha sido la de que se adquieran competencias y destrezas; pero en la retórica lo que se hace desde el principio, desde Protágoras, es unir ese tipo de técnica, de saber manejar la lengua, con un planteamiento mucho más profundo de la lengua con el pensamiento. En ese sentido, la retórica lo que indica es que el camino del conocimiento lo empieza la lengua. No nos podemos limitar a formar alumnos en destrezas y habilidades. La Universidad debe ser otra cosa. Los griegos dicen que eso es la techné, pero luego está la Episteme. Cuando se relaciona la lengua con el pensamiento aparece ese camino.

I.: En este libro se hace un recorrido que comienza en la Grecia clásica, sigue por la Edad Media, y analiza el progreso en el mundo de la retórica. Pero el progreso no es siempre un avance. Hay una frase que se le atribuye en la que señala que la evolución no tiene que ser siempre para delante, y pone el ejemplo del pulpo, “que come y hace sus necesidades por el mismo agujero”.
A.D.: Es verdad que alguna vez lo dije hablando de la evolución biológica. Es muy curioso, porque la evolución del cerebro humano no es racional, no hay una línea evolutiva progresiva, sino que es una línea muy caótica e imperfecta. Decía la italiana y Premio Nobel de Medicina Levi-Montalcini, en su libro “Elogio de la Imperfección”, que el cerebro es como si en la base pones un coche de los años 30, encima uno de los años 60 y luego pones un coche actual. No hay un proyecto a largo plazo, sino que va hacia delante y hacia detrás. Eso hace que el ser humano tenga esta capacidad que no tienen otros animales. La cucaracha, por ejemplo, es así desde hace millones de año y no cambia.

I.: Para que se dé la retórica hay que tener en cuenta dos factores: la inventio, o creación de contenidos, y la dispositio, que sería la organización de esos contenidos. ¿Se desarrollan estos factores de forma acertada en la sociedad?
A.D.: Aunque no se expliquen detalladamente, en el proceso retórico están presentes en cierto modo. Cuando a un niño en el colegio se le dice que tiene que hacer una redacción sobre algo, le dices: “piensa y anota cosas que se te vayan ocurriendo y lo combinas luego de tal forma que se pueda escribir una cosa coherente”. El proceso retórico es eso. Lo que pasa es que existe ese prejuicio, que ya enunciaba, desde hace siglos y no se considera en su justa medida. En la edad media, por un proceso escolástico, se establecieron estas bases como si hubiese que seguir ese orden, pero no hay que seguir ese orden. No hay que seguir un orden, ese es el anquilosamiento típico de la edad media.

I.: ¿El conocimiento de las técnicas de la retórica ayuda a distinguir, por ejemplo, cuando hay manipulación mediática?
A.D: Claro. Aristóteles ya empezó a darse cuenta de que la retórica tenía mucha difusión y que había que estudiarla, y admite ciertas cosas. Después los sofistas, y más tarde Quintiliano y otros, dicen una cosa muy elemental y es que debe de haber un comienzo, una narración y un final. Entonces dicen: “¡ojo!”, ¿de qué se va a escribir? Es difícil empezar a decir algo sabiendo que hay mucha gente en contra. El comienzo trata justamente de contrarrestar la casi segura opinión contraria de un auditorio. Eso se aprende, eso es la tecné. Luego está en cómo cada uno lo elabore.

I.: ¿Qué supone el paso del mito al logos, a la palabra?
A.D.: La retórica aúna dos corrientes. Una es la época mítica, hasta Sócrates, que ahí ya había una serie de personajes, de hombres divinos. Estos brujos tenían una serie de capacidades, una de ellas era la de hablar de tal forma que se quedaban escuchando atónitos.  El prototipo de esto era Pitágoras. La retórica toma esta parte, que es la parte de la persuasión, dirigida al aspecto emocional. A ella se añade, más tarde, también la parte dialéctica, lógica, la del razonamiento.

I.: En el mundo clásico la Aletheia, el camino de la verdad, era el bien supremo; la doxa, la opinión, lo despreciable. En la actualidad la opinión pública se ha convertido en la reina de los mares de la sociedad, ¿Cómo afecta a la retórica que la opinión tenga tanto peso en la actualidad?
A.D.: Este problema se plantea ya con los sofistas, en concreto con  Protágoras y Sócrates. Se pasa de la Aletheia de Platón, la verdad absoluta, a cuando llega Protágoras, en el siglo V, a decir: “no tengo razones para negar la existencia de los dioses, pero tampoco para decir que existan”. Ahí se monta un cirio y le echan a Protágoras de Atenas. Empieza así ese concepto de Doxa. Eso debe ser analizado con dos conceptos: el de la ética personal y el de la moral pública. Esto es importantísimo porque  todas las opiniones son libres, pero no todas son respetables, porque chocan con los principios éticos que defendía Protágoras, como el de ‘bien común’. Se está imponiendo mucho en los medios el decir “es que es mi opinión”, pero no todas son respetables, como por ejemplo ir en contra de algo probado científicamente.

I.: ¿Está unida la retórica a la defensa de una opinión?
A.D.: La retórica está muy unida a la argumentación. Un discurso en el que se trata de convencer necesita de argumentos. Estos  se discuten, y luego podrás tener la razón o no. Sin embargo, a lo que asistimos es a aferrarse a lo que uno piensa: “yo tengo esto y no me convence nadie”.

I.: ¿Debe ser el diálogo el principal cauce de toda sociedad?

A.D.: Protágoras escribió Antilogías, que no conocemos, ya que le quemaron los libros por dudar de los dioses. Ahí trata de introducir su día-logos, es decir, discutir la posición del otro. Si tú me convences, yo encantado. Si alguien te convence no es una derrota es una victoria de la razón. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Pol Montañés, actor en 'Isabel': “Siento que no haya podido evolucionar más el personaje, pero ha sido una oportunidad increíble”


Recién salido de la España de los Reyes Católicos, tras su papel de Alfonso de Portugal en la serie Isabel, de TVE, Pol Montañés retoma su nombre artístico de Pol Monénn y resucita, tras la muerte de su personaje en la serie, para hablar en Infoactualidad de su sueño, un sueño que poco a poco parece hacerse realidad.
Con la sonrisa que le caracteriza y los nervios ante la que es su primera entrevista, el joven de 19 años hace su entrada en la redacción. En su mochila le acompaña su papel en la serie The Avatars,  o en las películas Els Nens Salvatges, Elisa K, o El Asesino del Párking, entre otras. Su historia comenzó a escribirse muy pronto, sin embargo cada paso es un nuevo capítulo en su vida. Desde su habitación viaja con la mente a otros relatos, que él mismo escribe y sueña con hacerlos realidad. Y si de escribir va la cosa, Pol decidió dar un paso más y comenzar a estudiar Periodismo en Madrid.

¿Cómo cambia el Pol de la vida real a sumergirse en el papel de la España de los Reyes católicos?
Ha sido un reto, ya que no había hecho nunca antes nada similar, ni siquiera teatro clásico. Una de las dificultades que tuve, aparte de la edad porque mi personaje tenía 15 años, fue el lenguaje. Cuando estaba con la chica en la habitación, en lugar de decir “eres muy guapa” o “estás muy buena”, tenías que decir “sin duda sois la flor más hermosa de todas”. Había que intentar que quedara natural y también pensar que era una época distinta.

- ¿Qué le ha llevado a querer participar en ese papel?
- No creo que esté en una posición de decir que no a nada, pero fue una oportunidad increíble. El casting fue en Madrid y yo estaba en Barcelona porque mi familia es de allí. Gracias a mi representante pude grabar en la agencia y dos semanas después terminé conociendo al director del casting. No sé si fue porque se quedó con mi cara o algo, pero creo que me reconsideró un poco más porque me vio más tarde. Dos semanas después me dieron el papel.

- ¿Cómo se ha sentido representando a Alfonso?
Me he sentido cómodo, porque la diferencia de edad con el personaje tampoco es muy grande y, además, se practica. He tenido la oportunidad de ensayar un poquito con la chica que era mi esposa, aunque en televisión todo es muy rápido, tienes como tres tomas o incluso te graban con varias cámaras y luego ya lo montan ellos. No puedes repetirlo mucho.

- Su papel en la serie Isabel ha terminado por la muerte del personaje, ¿cómo se lleva eso?
Fue algo muy duro, porque realmente es una oportunidad que no se tiene todos los días. Siento que no haya podido evolucionar más el personaje. Yo soy de los que piensa que un actor también se hace, por lo que ha sido una oportunidad increíble trabajar en una serie así, con actores a los que siempre he admirado un montón, gente que yo de pequeño veía en televisión, y poder verlos de repente en el camerino es como de locos.

- Como por ejemplo…
Me gusta muchísimo Julio Manrique, que era el chico que interpretaba a Colón. Es un actor catalán que ha hecho mucho teatro. También ha realizado muchas cosas para la televisión autonómica. Es un “crack”, me encanta como actor.

- ¿Qué se siente cuando uno se ve actuando?
Incómodo (Risas). La verdad es que a mí no me gusta verme. Es un poco la sensación que tienes, por ejemplo, cuando te grabas la voz, que no te gusta. Tienes que ser crítico e intentar mirarte desde fuera y no tanto personalmente. Obviamente eres tú y te ves todos los defectos, pero creo que es una oportunidad muy buena, te das cuenta de muchas cosas y de aquello que tienes que corregir.

- ¿Con quién vio el capítulo?
Lo vi con mis compañeras de piso y también invité a mi mejor amiga a verlo con nosotros, porque quería tener a alguien muy cercano conmigo.

- ¿Es actor también en la vida diaria?
No, creo que no (risas). Creo que se tiene que saber distinguir. Lo que más me gusta de esta profesión es meterte en la piel de otro personaje, de otra época. Es muy divertido. En la vida real todos somos actores, claro, pero depende como lo mires. Pero no, no quiero timar a nadie.

- Con 9 años ya empezó a actuar… ¿Cómo fueron esos inicios?
Yo había hecho publicidad casi desde los dos años, porque tenía una tía que era modelo y estaba en una agencia. De pequeño, como era rubio y eso, me apuntaron. En ese sentido había hecho algo de publicidad, pero no me había planteado tampoco lo de actuar hasta que empecé a hacer teatro. A los ocho años me salió un casting de la agencia de publicidad donde estaba y me dieron el papel. Era para un Tele-Movie que se llamaba El Asesino del Párking.

- Tras ello vinieron otros papeles en The Avatars, Elisa K… ¿Qué es lo que recuerda con más cariño, o qué le ha marcado más?
Creo que cada proyecto es distinto. El modo de trabajar de la tele es muy diferente al del cine. En el cine se tiene más tiempo y se puede profundizar algo más; mientras que la tele es una oportunidad increíble para ganar experiencia. Lo que más ilusión me ha hecho han sido todos los proyectos, porque siempre los recibo como que me toca la lotería. Cada proyecto es una oportunidad increíble.

- Se ha bautizado, además, con el nombre artístico de "Pol Monenn", ¿Por qué eligió ese nombre?
Quería tener parte de mis dos apellidos, así que los fusioné. Y me gusta.

- Además de la interpretación, el mundo de los medios es algo que le apasiona. Tanto es así que actualmente estudia periodismo en Madrid… ¿Por qué eligió esta carrera?
Me gusta mucho escribir. Creo que es una carrera teórica, en el sentido de que te aporta muchas cosas a nivel cultural, y también es práctica porque puedes escribir mucho y tienes la oportunidad de mejorar también y de que te corrijan. Lo que más me gusta de periodismo es la escritura.

- ¿Qué escribe?
De vez en cuando escribo, pero en mi habitación. Me gusta mucho escribir historias o cuentos. También a veces pienso: “me gustaría hacer un corto”, que nunca he hecho ninguno. Anoto ideas y cuando tengo algo más de tiempo escribo.

- Además en su tiempo libre estudia Hebreo…
Por razones culturales, básicamente. Es una cultura que me gusta muchísimo y que es bastante cercana. 

- Ya que se acerca el fin de año, ¿Qué perspectivas guarda para 2014?
Que le vaya muy bien las cosas a mi familia, y a todo el mundo en general, y a mí también.



martes, 3 de diciembre de 2013

Rosa Meneses: “En Siria se ha decretado una serie de temporada de caza al periodista”


La periodista y corresponsal del periódico El Mundo en Oriente Medio y el Magreb, Rosa Meneses, explicó, durante las III Jornadas de Reporteros de Guerra, celebradas el 13 y 14 de noviembre en la Facultad de Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense de Madrid, que dentro de las filas rebeldes sirias los periodistas ya no son bien recibidos y son objeto de persecuciones y secuestros.
“En siria se ha decretado una serie de temporada de caza al periodista”, manifestó. De esta forma, la reportera, que ha permanecido como periodista empotrada dentro del ejército rebelde y opositor al régimen sirio del presidente Basar al-Asad, manifestó que si en un principio las mayores dificultades y problemas venían del lado gubernamental, ahora el problema se reparte también entre las filas opositoras.

Meneses afirmó que grupos de corte yihadistas intimidan a los reporteros con la amenaza de secuestro. “No te impiden la entrada, que se suele hacer de manera ilegal por la frontera con Turquía”, explicó, no obstante añadió que el conflicto se ha convertido en un riesgo cien por cien para los reporteros al verse increpados por la posibilidad de ser secuestrados.
La corresponsal se refirió a los 60 periodistas que actualmente se encuentran retenidos en las cárceles del Gobierno sirio o capturados por grupos islámicos, entre los que se encuentra el reportero español de El Periódico, Marc Marginedas, retenido desde el pasado 4 de septiembre por yihadistas en Siria.
En un principio las dificultades y la represión estaban ligadas a las fuerzas de al-Asad. A ello se sumaban las intimidaciones o las políticas de visados para impedir que los periodistas pudieran acceder.
En verano de 2012 los reporteros empezaron a ser considerados observadores no bienvenidos por las tropas rebeldes.
La situación en las filas opositoras a al-Asad se ha ido agravando a medida que se alejaba la posibilidad de un ataque inminente de Estados Unidos. Ello les ha llevado a muchos a pensar que occidente quería un debilitamiento de ambos frentes.
Lo que empezó siendo una actividad sistemática para financiarse, se ha convertido en un fin político e ideológico. Algunos grupos yihadistas han realizado un llamamiento a capturar a los periodistas, identificar los equipos que utilizan e intentar localizar los supuestos chips en los que tienen fotos y noticias yihadistas. 
Los riesgos de secuestro se suman a los bombardeos y a las propias dificultades del conflicto. “Se hace imposible cubrir la guerra”, remarcó Rosa Meses.

“Los frentes en el conflicto no están decididos y cambian continuamente”, explicó. Todo ello, en palabras de la periodista, dificulta la posibilidad de cubrir el conflicto y hace que proliferen periodistas “amateur”, o ciudadanos que viven la situación en primera persona y aportan su documentación.
No obstante la información no siempre es fiable, tanto la que aportan los ciudadanos, como la de los propios medios del Gobierno. Ello sumado a que el periodista empotrado en un frente tiene la dificultad de saber lo que ocurre en el contrario hacen que el conflicto sirio sea uno de los más difíciles de cubrir en el mundo.