viernes, 7 de marzo de 2014

IV Concurso de Poesía Ángel Deza

Un año más, y en cuarta edición, se ha puesto en marcha el Concurso de Poesía Ángel Deza. 

El plazo de presentación de las obras queda abierto hasta el próximo 13 de Abril. El jurado, valorará todas las obras, siempre que se encuentren dentro de los márgenes establecidos en las bases de la convocatoria.
Los premios se entregarán en el festival de la poesía que se celebrará en la localidad y cuya fecha se anunciará en carteles informativos. El primer premio contará, por primera vez, con una dotación económica de 100 euros.
Desde la organización han destacado su satisfacción al poner en marcha un año más el premio de poesía que lleva el nombre del poeta bayolero fallecido en 2004.
“Es para nosotros un orgullo que este certamen pueda llevar el nombre de nuestro paisano Ángel Deza, un concurso poético que el año pasado ya consiguió alcance mundial y que espera repetir en esta nueva edición”, ha destacado el coordinador del certamen, Felipe Pulido.
Del mismo modo, ha remarcado la importancia de todas las personas que colaboran cada año para hacerlo posible y ha agradecido que cada vez sean más los que quieren aportar “su granito de arena al Concurso”.


martes, 25 de febrero de 2014

Martínez Albertos: "Me siento satisfecho de haber dejado detrás de mi una escuela para el Periodismo".

Como profesor dispuesto a impartir una clase más, con los libros sobre su mesa, José Luis Martínez Albertos recibe a Infoactualidad en su casa. El lugar elegido da la pista de la personalidad de este Catedrático Emérito que puso en marcha el Departamento de Periodismo I de la Facultad de Ciencias de la Información y que extendió además su teoría de los géneros periodísticos por todo el mundo. En la conocida Ciudad de los Periodistas de la capital española, donde vive actualmente, el profesor echa una vista atrás para situarse en la que fue durante años su otra casa, algo así como el paraíso, según lo define él mismo. 

Infoactualidad: Cuando se cumple casi una década desde que dejó el Departamento de Periodismo I de la Facultad de Ciencias de la Información como Catedrático Emérito. ¿Cómo recuerda, profesor, aquellos momentos en los que dejó la Universidad y el Departamento que usted mismo había fundado?
Martínez Albertos: Fue un trauma psicológico, aunque tampoco hay que dramatizar. En 1986 empezó a funcionar oficialmente el Departamento, pero desde 1975 y 1976 ya venía haciéndolo en parte. Cuando empieza la Facultad los únicos departamentos reconocidos eran aquellos que provenían de las facultades que ya estaban en funcionamiento. Todas las enseñanzas nuevas estaban sin ningún tipo de reconocimiento. No obstante, nosotros nos agrupábamos ya. Por ello, aunque mi duración como director del Departamento de forma oficial fue de 16 años, en realidad fueron más. Fue duro dejarlo, porque toda mi vida universitaria en la Complutense se había volcado en ese Departamento. Además fueron muchísimos años de un contacto continuo y directo con gente con la que nos entendíamos muy bien. Una de las características del Departamento, y esto no es mérito mío, es que había un clima de una extraordinaria cordialidad, era una especie de paraíso.  

I.: Sabiendo de sus dotes como nadador, un deporte que aún sigue practicando, ¿Tuvo que dominar mucho los virajes de sus brazadas para poner ese proyecto en marcha?
M.A.: No, aquello vino dado por el mismo curso legal de los acontecimientos. Las Facultades de Ciencias de la Información comienzan a funcionar en el curso 1971/72, apoyándose en una Ley General de Educación de 1970. No obstante, después hubo que estar esperando a que las leyes llegaran una detrás de otras. Por ejemplo, el Real Decreto de Departamentos Universitarios, que reestructuró todas las facultades. A partir de ahí tuvimos un reconocimiento pleno y conseguimos que estuviera representado en la Junta de Gobierno de la Complutense. Para entonces, ya habíamos alcanzado ya una madurez académico-burocrática.  

I.: ¿Qué diferencias existían entre los comienzos de esta Facultad con la vivida cuando usted se jubiló? 
M.A.: Era radicalmente distinta. Los últimos años en los que impartía las clases en el Máster, como Catedrático Emérito, coincidieron con la preparación y aplicación de Bolonia. Sin embargo yo no llegué a participar en esos cambios. Empezaba a fraguarse un concepto de universidad diferente a lo que nosotros empezamos en el 71. Una época en la que la universidad estaba asentada en el principio de la clase magistral, en la que la interrelación era más bien pequeña, incluso entre los propios departamentos.  

I.: Dice que el panorama era muy distinto, pero hay cosas de aquel entonces que se han mantenido, como su amistad con aquellos compañeros del Departamento como la profesora Luisa Santamaría, el profesor Ángel Benito y muchos otros…
M.A.: Acabas de citar los nombres de unas personas que nos conocemos desde la Escuela Oficial de Periodismo, de 1955-1958. Allí coincidimos. También con el profesor José Julio Perlado, aunque no era del mismo curso, y Luis Núñez Ladeveze, entre otros. Fue una promoción realmente buena.

I.: No era fácil el acceso a la Escuela de Periodismo…
M.A.: Se entraba mediante un examen previo, como una especie de oposición. Nosotros entramos 60 en mi promoción y había entre 400 y 500 solicitudes. Había que hacer un test de actualidad, pero además entregar una memoria autobiográfica propia. La mía la escribí en Mallorca, que soy medio mallorquín, mis padres vivían allí. Al mismo tiempo estaba haciendo las prácticas de oficial del Ejército como alférez de Complemento. Recuerdo que escribí la memoria haciendo las prácticas. El que era director de la escuela de Periodismo, que fue durante muchos años director general de prensa, Juan Aparicio, leía las materias y sometía a los aspirantes a un examen muy profundo.

I.: Venía además de estudiar otra carrera, ¿Qué encontró allí que no había encontrado hasta ese momento en su vida?
M.A.: Yo venía de haber terminado Derecho. Pero lo había hecho de una forma un tanto rara. Hice dos años de alumno libre y tres años de alumno oficial, en Barcelona y Valencia. Eso de ir cambiando no me permitió hacer mucho contacto con la gente. Frente a esto, me encontré en Madrid un bloque de alumnos muy volcados hacia fuera y muy vocacionalmente volcados hacia la literatura. En aquella época, muchos que hacían periodismo eran novelistas fracasados, que pensaban en el periodismo como un instrumento para alimentarse mientras hacían otras tareas. Había además muchos sacerdotes. El conjunto humano fue muy valioso. Yo hice allí muchos amigos. Encontré amigos como Ángel Benito, María Luisa Santamaría… Y muchos otros. Era, además, un contraste entre relaciones frías y académicas a un tipo de relaciones cordiales. La Escuela Oficial de Periodismo era muy irregular, desde el punto de vista académico. Había muy buenos profesores, pero otros no tanto.

I.:¿Cree que la Universidad ha ganado en seriedad con los años?
M.A.: Sí, mucha.

I.: ¿Cree que todavía le falta ganar más seriedad?
M.A.: Probablemente sí, porque nunca se alcanza esa seriedad del todo. Fue uno de los empeños que tuvimos los que pusimos en marcha las facultades. Algunos de los profesores que había entonces estaban por razones de enchufe político, ya que la Escuela de Periodismo provenía del Ministerio de Información y Turismo. Pero también hay que destacar que había grandes profesores como, por ejemplo, el economista José Luís Sampedro.

I.: Comentaba que era medio mallorquín, pero usted nació en Vigo y su familia proviene de Almansa (Albacete), ¿Qué recuerdos guarda de su infancia?
M.A.: Yo me fui con ocho años de Vigo. Llegué a Mallorca con mis hermanos y mis padres. Allí estudié bachillerato. Tengo muy buenos amigos allí. Eran los años de la postguerra, aunque en Mallorca las escaseces fueron menores que en España, porque es una zona muy autosufiente. Estuve estudiando en un colegio que llevaban los padres franciscanos de Inca, que se portaron conmigo de maravilla y guardo muy buenos recuerdos.

I.: ¿Era allí ya un obsesionado de la lectura?
M.A.: Obsesionado no es la palabra, más bien interesado. Yo recuerdo que me leí el libro “Lo que el Tiempo se llevó”, un libro que muy poca gente se ha leído al pié de la letra, en unas vacaciones, un año que tuve que hacer un descanso por enfermedad. Nosotros vivíamos en un chalecito a las afueras de Inca, que tenía zonas de jardín. Allí me leí el libro. Y allí en Mallorca comencé a dar mis pinitos como periodista. Se fundó un semanario en Inca, que se llamaba “Ciudad”, y allí nos reclutaron a unos cuantos. Luego ya conecté con un gran amigo mío, Pablo de Irazazábal, que estaba trabajando aquí en Madrid ya, en la Actualidad Española, que me dijo que podían tener un sitio para mí.

I.: Usted piensa que la escritura se debe desarrollar antes de los 14 años…
M.A.: Yo soy de la teoría de que quien a los 14 años no ha sido capaz de asimilar lo que podemos llamar las reglas de juego de la escritura es muy difícil que lo haga en el resto de su vida. Hasta los 14 años se va modelando el estilo; el concepto de la sintaxis, los signos de la puntuación, o lo haces antes de los 14 años o es muy difícil. Llegaba gente a la facultad que no sabía escribir.

I. No sabían escribir…
M.A.: En la Facultad tuvimos unos años que entraba gente con unas escrituras horrorosas. Eso se debía a que se permitía el acceso a todo el mundo. Fue una política de las autoridades académicas de la Complutense, instigada por el Ministerio, de no poner límites a la gente que quisiera venir, con el objetivo de que la Facultad tuviera resonancia y repercusión política y académica. Recuerdo una chica a la que suspendí, que tenía incluso faltas de ortografía, y vino a protestarme por la calificación. Ella me dijo que la ortografía y la escritura son “tics” burgueses que había que superar. Yo me encontré mucha gente, no sé si por razones ideológicas, que tenían muy malos conocimientos. En cambio, en las escuelas de periodismo no se daba ese caso, la gente era más madura desde el punto de vista humano. Luego después, cuando pusieron los criterios de selectividad y la nota de corte, se notó muchísimo, porque automáticamente desaparecieron las faltas de ortografía. Pero la gente seguía escribiendo mal. Como decía Umbral: “la ortografía es un mecanismo de ordenador, pero la sintaxis es el arte de la construcción de la frase”.

I.: ¿Qué es para usted el periodismo?
M.A.: Yo me encuentro muy desengañado ya sobre el periodismo actual, porque es una cosa distinta de la que yo viví. Yo sigo aferrado a  ideas que deben ser obsoletas, viejas, pasadas de moda. Felipe González decía que los ex presidentes eran como jarrones chinos, que no se sabe qué hacer con ellos. Yo creo que el periodismo es el arte de decir a la gente lo que ocurre a la gente. Lo básico del periodismo está en la información, pero el periodismo tiene dos bases: la información y el comentario. Para que exista el comentario debe haber primero una información suficiente. Yo siempre he estado en contra de identificar periodismo y literatura. El periodismo es una función política. A través del periodismo se cumple el objetivo de informar al ciudadano, la literatura sirve para entretener. El periodismo es esa actividad sociocultural que sirve para atender una de las exigencias de los ciudadanos en una determinada comunidad. Para mi básicamente el periodismo está basado en una teoría de los géneros periodísticos. A través del respeto de los géneros periodísticos estamos haciendo el juego limpio con los ciudadanos. Yo creo que actualmente ese respeto por los géneros periodísticos se ha perdido y lo que se hace es un engaño.

I.: El nacimiento de los periódicos se produce por la unión de la actualidad y la periodicidad. El Daily Courant se considera el primer diario, nacido en Inglaterra a comienzos del XVIII. Pero nos encontramos con que la periodicidad se ha roto en Internet en muchos casos y se ha implantado la inmediatez. ¿Se quedaría ambiguo el término periodicidad?
M.A.: Te estás refiriendo con ello a lo que decía Dovifat; a los conceptos de periodicidad, actualidad y máxima difusión. Cuando establece esos tres elementos está hablando de un modelo de periódico de la primera mitad del siglo XX. Si todo lo que suponen las nuevas técnicas es que el concepto de periodicidad de ha ido al cuerno no me preocupa demasiado. La instantaneidad, en cualquier caso es relativa, porque se guarda  una cierta periodicidad. Para mi uno de los elementos básicos que diferencia el periodismo de antes y de hoy es el de máxima difusión. La actualidad es igual, aunque ahora es todo mucho más inminente. Eso hace que muchos mensajes sean concebidos para que los reciba mucha gente heterogénea. El concepto de máxima difusión hace que el periodismo sea un elemento básico para la cultura de masas porque son mensajes concebidos para que los reciba mucha gente heterogénea. Eso se puede entender como el periodismo constructor de una mentalidad liberal. El periodismo ha contribuido muchísimo en la conformación de lo que son los mitos liberales. Buena parte de ese apoyo está basado en que el público es masivo. El público actualmente no tiene por qué ser masivo, sino que puede ser más individualizado, a grupos más reducidos. Eso que es ya una realidad con el tiempo se puede extender y hacer más individualizada la comunicación.

I.: ¿Se considera un referente para el periodismo? (Sabiendo que sus libros se estudian prácticamente en todas las universidades de habla hispana).
M.A.: Me encuentro muy orgulloso del libro “Curso General de Redacción Periodística”, que es una edición del año 93, que sigue reeditándose y vendiéndose en España y América. Yo creo que esa ha sido mi aportación al mundo a través de la teoría de la comunicación periodística; la elaboración de un corpus que permite entender cómo son o cómo eran los géneros periodístico , en qué consiste el lenguaje periodístico, cuáles son las diferentes modalidades de lenguaje periodístico y cómo teóricamente debieran elaborarse los géneros periodísticos. Yo creo que esa ha sido mi aportación, y en ese sentido creo que me siento satisfecho porque digamos que he dejado una escuela, hay mucha gente que sigue esa línea no solamente en España, sino también fuera. Al mismo tiempo tengo que hacer un acto de fe, y es que esta idea me vino dada por el que fue para mí un gran maestro intelectual, que fue el profesor Antonio Fontán. En una ocasión estando en Pamplona me sugirió la idea de que yo desarrollara y trabajara la teoría de los géneros periodísticos. Él me la esbozó. En un acto de reconocimiento digo que si yo empecé a trabajar en esa línea fue porque él me lo sugirió.

I.: Si tuviera que resumir su vida en una frase…
M.A.: Fui amigo de mis amigos, aunque en ocasiones me haya podido equivocar al tomar decisiones que les afectaran.

I.A.: Amigo, amistad…
M.A.: En concreto estoy pensando en mi gente del Departamento de Periodismo I de la Facultad. Y concretamente en un profesor acerca del cual tuve que tomar una decisión que me dolió mucho y que a él también le dolió, y que creo que me equivoqué… Y que sigue siendo mi amigo a pesar de todo.


miércoles, 12 de febrero de 2014

“Sueño con llevar el entusiasmo de una organización joven y renovada por toda la provincia”

Su color preferido es el azul. Sin embargo, esta migueleta nunca había llegado a pensar que este color llegaría a ser tan importante en su vida. No se cayó en un bote de pintura, ¡ni mucho menos!, aunque lo que si es cierto es que su transcurso ha estado marcado por unos valores muy firmes y constantes, como no duda en afirmar.
Los que la conocen mejor la definen como una chica cercana, dedicada y un ‘todoterreno’ para lo que se propone. Lo de ‘chica’ no es que suene a adolescente, pero ahí donde la ven, a sus 26 años, y a pesar de su entereza, esta joven demuestra grandes dotes de sensibilidad por todo lo que la rodea y arde en deseos de ayudar a los que lo necesitan.
Un corazón sensible, pero valiente. Así es Marta Maroto. Quizás por eso recibió la misteriosa llamada de un número que no tenía agregado en su lista de contactos para sugerirla ser la presidenta de Nuevas Generaciones de Toledo. Jamás se le había pasado a esta estudiante de Arquitectura Técnica tal idea por la cabeza. Lo primero que hizo, después de salir corriendo de la academia donde se encontraba, fue ir a ver a su madre a casa para contárselo y llamar por teléfono a su padre, con quienes le gusta compartir sus mejores momentos.
Ese fue el primer paso antes de convertirse en presidenta de la organización juvenil de los populares de su provincia. En el Congreso del pasado 24 de marzo resultaba elegida entre el clamor de los jóvenes ‘peperos’. Amigos y compañeros a los que no dudó en poner a trabajar desde el día siguiente a su elección.
Y es que el trabajo es la seña de identidad de su currículum. Sólo tenía 16 años, y aun no se había quitado el uniforme del cole, cuando empezó su carrera incansable en Nuevas Generaciones de su pueblo: Miguel Esteban. Este municipio toledano le vio dar sus primeros pasos en política, por lo que a nadie deja indiferente la emoción que se refleja en su rostro al recordar los momentos vividos como presidenta de la organización juvenil en la localidad.
No fue menos la emoción que le produjo el nacimiento de su sobrina Daniela, hija de su hermana María. La pequeña de la familia es su gran debilidad y consigue enternecer a Marta con su tierna mirada inocente. La unidad familiar y su apoyo en todo momento es para la presidenta de Nuevas Generaciones de Toledo un gran aliciente en su día a día, aunque si gana el Real Madrid la cosa se dispara aún más, si cabe.
No le gusta estar sola. Y es un poco miedosa. Aunque si tuviera que irse a una isla desierta no tendría mejor compañía que la de su hermana, a la que define como su gran compañera en la vida. Tampoco olvidaría incluir en su maleta una estampa de la Virgen de la Macarena, hacia la que su familia tiene gran devoción.
Marta no olvida rezar cada noche y, aunque es más de dar gracias, le pide a Dios por todas las personas que están pasando una mala situación por culpa de la crisis económica y les invita a confiar en el trabajo que se está haciendo para la recuperación.
La joven de  pelo largo, castaño y acompañado siempre de una sonrisa asegura que la política le ha enseñado a mirar más allá de sí misma y a preocuparse e intentar ayudar a los demás. Es por ello que invita a todos los jóvenes a conocer Nuevas Generaciones y a las personas que hay detrás de la organización.
Tras la cortina de esa migueleta que viste ‘traje azul’ y duerme rodeada de muñecos se esconde el corazón de una joven que sueña con devolver a los jóvenes la confianza en la política y llevar a todos y cada uno de los pueblos de la provincia el entusiasmo de una organización joven y renovada. 


martes, 21 de enero de 2014

Ignacio Arsuaga: "Otros países europeos nos están mirando y están comprobando que es posible avanzar en la protección del derecho a la vida".




Casi trece años les ha costado ‘hacerse oír’ en la sociedad y conseguir influir en las instituciones con una máxima: el derecho a la vida. Desde la organización que preside el abogado Ignacio Arsuaga se muestran satisfechos con el anteproyecto para la reforma de la ley del aborto presentado por el Gobierno, aunque con algunos matices.
La concesión de esta ley ha sembrado la ilusión y la esperanza en ‘Hazte Oir’, que ansían con insistencia que pasen los meses de gestación necesarios para que vea la luz. En el punto opuesto, están las críticas y los que consideran que su implantación supondrá un retroceso. Para ellos, la reforma debe ser abortada de su tramitación. ¿Aborto o vida? En medio del debate entre las partes, crece este ‘pequeño’ para cumplir una promesa electoral.

¿Qué valoración hacen desde ‘Hazte Oir’ del anteproyecto de ley del aborto presentado por el Gobierno?
Todavía no sabemos lo que finalmente se publicará en el BOE, después de toda la tramitación parlamentaria, pero si finalmente se aprueba va a ser un paso adelante en la protección de la vida, de todos los seres humanos, y también de todos los concebidos y no nacidos. El aborto deja de ser un derecho y pasa a ser un delito despenalizado en determinados supuestos. El problema es que mantiene el supuesto coladero de la ley del 85, que es el riesgo para la salud psíquica de la madre. En mi opinión, no establece controles efectivos para que ese supuesto no se convierta en un coladero, como lo hizo en el año 1985. Por tanto, no va a reducir significativamente el número de abortos en España.

¿Se muestran satisfechos con el Gobierno en este aspecto?
Estamos muy satisfechos en cuanto a que cumple una promesa electoral. El Partido Socialista aprobó una ley de barra libre de abortos en 2010, y sin embargo no llevaba ese compromiso en su programa electoral. El PP sí que se presentó en sus últimas elecciones con un compromiso de modificar el marco normativo para avanzar en la protección del derecho a la vida, así lo decía, y la realidad es que este anteproyecto, si se convierte en ley, dará cumplimiento a ese compromiso electoral. Muchos votamos al Partido Popular porque había asumido ese compromiso y otros. Según el número de personas que nos hemos manifestado a favor de la vida, y también de lo que dicen las encuestas, a la mayoría de los españoles no nos gusta la ‘Ley Aído’, la del 2010, y queremos una ley que proteja el derecho a la vida, con más o menos matices. En cualquier caso, supone un avance; otros países europeos nos están mirando y comprobando que es posible avanzar en la protección del derecho a la vida.

El anteproyecto ha suscitado divisiones y posturas opuestas dentro del propio Partido, ¿piensan que será un problema para que se tramite finalmente?
Si realmente el PP ha presentado ese anteproyecto es porque quiere que se convierta en ley. Que finalmente sea igual, o por el contrario no proteja tanto a la vida humana, no lo sabemos; si esos sectores minoritarios del PP van a conseguir imponer su visión o si, por el contrario, el ministro de Justicia va a conseguir que se mantenga o que se mejore. Nosotros vamos a seguir movilizados en los próximos meses para tratar de influir en el Gobierno y conseguir que el coladero desaparezca o quede reducido. Por ejemplo, nos gustaría que en el riesgo para la salud psíquica de la madre, el control no se realice desde el sector privado, sino que se realice desde el sector público, por médicos de la Seguridad Social, o incluso nos gustaría que no fuese un riesgo, sino que fuera un problema psicológico la causa que permitiera que se realizara ese aborto.

¿Pensaban que Gallardón, a pesar de que la izquierda tradicionalmente ha sentido más simpatía hacia él, sería el encargado de impulsar esta ley?
A mí personalmente me sorprendió, desde el mismo título de la ley: ‘Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada’. Me gusta el proceso de información a la mujer sobre lo que significa el aborto o los apoyos que puede tener si decide seguir adelante con el embarazo,  y que se establece, además, un período de reflexión de 7 días. También debe de firmar un consentimiento informado, por ejemplo, y responde a un planteamiento conceptual opuesto al de la ‘Ley Aído’ de 2010. Incluye algunos elementos muy positivos y otros no tan buenos, como el del riesgo de la salud psíquica de la madre, o la financiación pública de los abortos.

¿Debería dar el PP libertad de voto a sus diputados como han pedido algunos miembros, como Celia Villalobos, o debería ejercer su mayoría?
A mí me gustaría que todos los diputados tuvieran libertad de voto en todas las votaciones, pero la realidad es que, principalmente los partidos mayoritarios, nunca dan libertad de voto a sus diputados. Normalmente no votamos a todos los que van en la lista, sino al cabeza de lista y al Partido. Ese régimen electoral ha hecho que el poder esté en las cúpulas de los partidos políticos y se obliga a votar a los diputados en un mismo sentido. De la misma forma que se implementan otras leyes, no se me ocurre ningún motivo por el que aquí debiera ser diferente. Los ciudadanos hemos votado unas siglas, hemos votado un programa y entiendo que los diputados están también para apoyar ese programa.

Sin estar aprobada, ¿cuánto tiempo cree que le queda a esta reforma?
Yo no sé quién va a ganar las siguientes elecciones. Si gana el PP, va a mantener esa legislación; conforme pase más tiempo más posibilidades hay de que esa ley se mantenga. Si en las próximas elecciones ganara el Partido Socialista y tuviera una mayoría suficiente en el congreso, ya ha anunciado que quieren derogarla. Yo espero que se mantenga el máximo tiempo posible.

¿No cree que el consenso sería lo mejor para garantizar el futuro de la Ley y que no se cambie con una posible rotación de Gobierno?
Hay determinadas cuestiones que a mí me parecen que tienen que ver con derechos fundamentales, como el derecho a la vida, que no deben someterse al consenso, sino que deben aplicarse, sobre todo si están en un programa electoral. Por lo tanto yo creo que el consenso en esta Ley significa menor protección del derecho a la vida y mayor negocio para los empresarios abortistas. No hay consenso posible en la medida que el PSOE, desde hace algunos años, no desde sus comienzos, se ha convertido en un partido profundamente abortista y que defiende los intereses económicos del negocio abortista.

Algunos políticos como Elena Valenciano publicaban en las redes sociales: “Vuelvo a Twitter porque si hay una causa por la que no dejaré de luchar es la causa de las mujeres #AbortoLibre”. Mientras que para algunos esto es progresismo, ¿cómo lo calificaría usted?
Me parece algo absolutamente retrógrado. Conceder el derecho de matar a un ser humano inocente de una forma cruel y violenta no es propio de una democracia y de una civilización avanzada. Es volver a la época de los espartanos donde se permitía matar a tu propio hijo antes de nacer o incluso algunos días o algunas semanas después, con niños que venían con algún tipo de malformación. Lo más progresista es defender los derechos fundamentales, y el principal, que es el derecho a la vida.

¿Qué le diría a una mujer que estuviera dudando si abortar o no?
Le diría que la decisión de abortar no tiene marcha atrás, es una decisión que le va a afectar profundamente su vida, que tiene consecuencias negativas, y, sobre todo, que tiene el apoyo de toda la sociedad, y mi apoyo, para seguir adelante con ese embarazo. No hay prácticamente ninguna mujer que se haya arrepentido por seguir adelante con un embarazo, y sin embargo sí hay muchas mujeres que sí se arrepienten de haber abortado.

¿Podría citar algún caso que le haya llamado especialmente la atención?.
A finales de 2008 lanzamos la plataforma ‘Derecho a Vivir’ y, al cabo de un tiempo, preparamos un tríptico donde explicábamos lo que significa el aborto. Ese folleto, antes de salir de imprenta, lo cogió un empleado y se lo llevó a su casa. Resulta que este chico, era un joven que vivía con su novia, que estaba embarazada, y se habían planteado abortar. Ya habían pedido la cita, incluso. Leyeron ese folleto y dejó de ir a trabajar varios días. Cuando volvió, al cabo de una semana, le sancionó la empresa porque no había ido, pero explicó a otro compañero lo que había pasado. Decidieron seguir adelante con el embarazo. Se le echó a llorar en esa conversación y finalmente nació ese niño. Fue una vida que se salvó, un niño nuevo, y una madre que no se arrepiente de ello.

Si le informaran que su hijo nacerá con un problema de malformación, ¿lo tendría?
Siempre. Yo no soy quién para matar a un hijo mío porque tenga cualquier tipo de problema físico o psíquico. Yo creo que todas las vidas tienen exactamente el mismo valor, que no hay unos estándares de calidad a partir de los cuales existe el derecho a vivir y que la eugenesia es algo que ya practicaron los nazis, y, gracias a Dios, en casi todos los países occidentales, lo rechaza la mayoría de la población.

¿Cree que la gente que está en contra del aborto se puede encontrar excluida de la sociedad?
Desde luego hay una corriente de pensamiento abortista que ha llegado a una buena parte de la sociedad, no sé si a la mayoría. Es una corriente de pensamiento que tiene que ver con el feminismo exaltado, con entender que la maternidad es una carga para el desarrollo de la mujer. Y esa mentalidad, que quizás no sea mayoría, sí que está muy presente en los medios de comunicación, en las series de televisión y en las películas. A los que defendemos el derecho a la vida se nos tacha de retrógrados en esa visión. Hay una batalla desigual, en la que parece que tienen más peso los que defienden el aborto.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ventura, Hija de María


Trece de  Mayo de 1997. Las campanas de la iglesia resuenan para conmemorar el día de Nuestra Señora la Virgen de Fátima. Desde su lecho, Felipa Mayoral, presidenta de la hermandad “Las hijas de María”, de Castillo de Bayuela, agoniza a consecuencia de la grave enfermedad que padece.
Al ver a la gente pasar para ir a misa, se acerca su prima a ella y le pregunta: ¿Felipa, sabes qué día es hoy? Acto seguido, insiste la misma mujer: “es el día de la Virgen de Fátima”. Felipa llena de emoción responde: “¡Ay Virgen de Fátima, llévame contigo! Como si la petición se hubiera cumplido, Felipa quedó dormida aquella tarde para siempre y con ella la hermandad de Las Hijas de María.
Con su rostro arrugado y reposando su pequeño cuerpo sobre una silla, Ventura Pulido, recuerda la tarde en la que murió su prima. Sigue sorprendida de la forma en que la Virgen se la llevó a su lado. “Cada año, en la celebración de la Virgen de Fátima entonaba su himno y, aunque mucha gente le reprochaba que cantara todas las estrofas, para poderse ir antes a casa, ella permanecía en su sitio y elevaba su música hacia la Virgen”, recuerda esta mujer de 85 años que perdió a su padre cuando tenía tan solo dos.
Ventura acompañó a su prima hasta el cementerio portando la medalla de “Las hijas de María”, hermandad a la que podía entrar toda aquella mujer soltera hasta el momento de su matrimonio. La medalla, que aún guarda en su casa, perteneció a su madre Lucía. Aquella mujer tuvo que sacar adelante sola a Ventura y sus dos hermanos, Pedro y Priscilo.
Aún hoy recuerda aquel 2 de mayo del 37, en plena Guerra Civil española, cuando empezó a formar parte de las Hermanas de María, coincidiendo además con el día de su primera comunión. Desde entonces ha permanecido en la hermandad y se ha aferrado a renunciar a ella: “mientras esté la Ventura habrá hijas de María”, dice fervientemente.
Y es que su fe en la Virgen le ha acompañado toda su vida. En el repaso de su largo caminar que hace sentada junto a su hermano Pedro recuerda a la hermana del entonces párroco del pueblo, Don Francisco. Aquella religiosa llamada Soledad Ortega Lozano acudió junto a su hermano para recuperarse de la enfermedad que padecía y durante el tiempo que estuvo en la localidad supo ganarse el corazón de “la Venturilla”, como muchos la llaman.
Junto a esta buena mujer se reunía un grupo de niñas, conocidas como “reparadoras del sagrario” y que ayudaban en las tareas de la Iglesia. Entre esas niñas estaba ella. Ventura iba guardando cada palabra y cada gesto de Soledad en su corazón. Sin embargo, un buen día llegó la hora de partir y sintió deseos de dejar todo e irse junto a aquella monja buena al convento. No obstante, todo quedó en un deseo y no pudo dejar su casa para irse junto a la hermana del sacerdote del pueblo a Valladolid.
Con el paso del tiempo, llegó la muerte de la religiosa y Ventura lloró y lloró y sus lágrimas fueron testigos de los recuerdos que aquella mujer sembró en su interior.

Hoy los ojos también desprenden lágrimas. Hoy sus manos, su cara y hasta su pelo, muestran los signos de la edad. Sin embargo sigue teniendo claro que ella es “Hija de María” y lo será siempre. No parece importarle que ya la congregación no se reúna, que se haya disuelto y que muchos no se acuerden de ello. La muerte de su prima Felipa se llevó consigo aquella hermandad. Pero en su entierro, Ventura no sólo llevaba la medalla material de “Las Hermanas de María”, de su corazón colgaba una medalla, perenne desde el momento que hizo la Primera Comunión, que decía: “Ventura, por siempre, Hija de María”. 

EL CALVARIO DE LA TIERRA DONDE NACIÓ JESÚS

Fuente: Google
Fuente: Google

El arzobispo de Sebaste y líder del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Griega en Jerusalén, Theodosious Atallah Hanna, aseguró, durante un encuentro celebrado en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, el pasado 28 de marzo, que la situación que viven los palestinos es injustificable y manifestó que “la causa palestina es la historia de un pueblo que desea vivir libre y ser soberano de su patria”.

 De esta forma, señaló el 1948, que coincide con el nacimiento del estado de Israel, como el año en el que empezó el calvario para el pueblo palestino. La Nakba, o “catástrofe”, supuso la expulsión de los palestinos de su territorio. “Ese pueblo fue arrancado de su patria y expulsado”, reflejó el líder ortodoxo.
En la actualidad, millones de palestinos se encuentran repartidos por los distintos continentes y una parte importante de ellos reside en campamentos dentro de la región. En palabras de Atallah Hanna, lo que más desea este pueblo es poder volver a su país; “todos esperan que se aplique la justicia”, matizó.
“Es la causa de mi pueblo, es mi causa, y tengo que estar con ellos”, dijo, a la vez que destacó que todas las iglesias de palestinas apoyan esta lucha. 
No obstante, quiso ir más allá y explicó que la defensa del pueblo palestino se encuentra amenazada, también su vida y su futuro. Por esta razón invitó a todos los cristianos del mundo, y a las demás religiones, a sumar apoyos y defender esta causa.
“En estas fechas en que adornáis las calles, la tierra en la que nació Jesús está sufriendo. Él vino a traernos un mensaje”, dijo, a la vez que recordó la situación que atraviesa su pueblo.
En otra línea, lamentó que “algunos medios manipulen la información y pongan al verdugo como víctima”, a lo que matizó que Israel emplea propaganda contra Palestina, buscando así beneficiar sus propios intereses.
Sin embargo, en palabras del líder religioso, Palestina es un pueblo culto en el que casi no hay analfabetismo y cuenta con una juventud bien preparada. “Nuestra juventud busca un futuro mejor”, declaró.
Por ello cree que los jóvenes pueden ser la esperanza en el cambio y ayudar así a poner fin a una situación en la que este pueblo permanece inmóvil y no puede desplazarse libremente sin pasar los controles del ejército israelí.
“Hace 2.000 años los Reyes Magos le trajeron regalos al niño, hoy nos preguntaríamos si podrían entrar”, lamentó.
Así, Atallah Hanna definió a Gaza como la cárcel más grande del mundo, en la que un millón de palestinos se encuentran aislados y sin poder salir y donde las violaciones de los derechos humanos están a la orden del día.
Por todo ello, reivindicó un estado laico y civil para Palestina en el que todas las religiones sean respetadas por igual y que trabajen por una paz duradera para la zona.
“La causa palestina no es una causa religiosa, es una causa humana”, dijo a la vez que invitó a los españoles a sumarse en el deseo de reconciliación de este pueblo, al que en palabras del líder ortodoxo, le unen numerosos lazos afectivos con España. “Entre los títulos que tiene el Rey Juan Carlos I, está el de Rey de Jerusalén, lo que significa que ambos pueblos están unidos y guardan una relación histórica, que deben utilizar como excusa para acercarse y trabajar juntos en favor de la paz”, concluyó. 

María Luisa Santamaría: "El primer día que llegué a la Facultad, descubrí que era un lugar alegre"



Al calor de la hemeroteca de la Facultad de Ciencias de la Información, y en una tarde fría de invierno, María Luisa Santamaría, catedrática de Periodismo y doctora en Ciencias Políticas, recuerda los mejores momentos de su paso por la Facultad que fue su casa y que sigue considerando una parte muy importante de su vida.
A la alegría que siempre le acompaña al llegar a este lugar, se ha sumado en esta ocasión la presencia del también catedrático emérito de esta casa, José Luís Martínez Albertos. Dos motores importantes del Periodismo y un lugar que, entre los múltiples ejemplares que guarda, crea el ambiente idóneo para conducir a la invitada al pasado, a los más de 30 años en los que ejerció la docencia en esta Facultad. Especial es su vinculación al Departamento de Periodismo I, aquel que Santamaría despidió entre lágrimas, tras haber sido directora del mismo, y tras haber forjado entorno a él, lo que ella misma considera “una gran familia”. Hoy se siente feliz al ver a su hijo, Pedro Paniagua, ocupando el lugar que la hizo tan feliz.

- ¿Cómo se siente hoy aquí?
- Me siento como en mi propia casa. Hay un clima maravilloso, porque en la calle hace un frío espantoso, y aquí se está en un clima de calor y en ambiente de amistad.

- Al estar en este lugar, rodeada de libros, ¿Qué se le viene a la mente?
- Yo he escrito varios libros, pero hay uno que parece ser que ha tenido más éxito y que lo escribí precisamente con una compañera. Se publicó en Argentina, pero luego ha dado la vuelta a todos los países. Es un libro del que se habla en las tesis doctorales y las oposiciones, lo cual a mi me llena de orgullo.

- Se refiere a La opinión Periodística. Argumentos y Géneros para la Persuasión, que escribió junto a la profesora María Jesús Casals, hacia la que guarda gran admiración…
- Admiración y cariño. De ella puedo decir de todo. Cuando me despido de ella noto como un desgarro porque es una persona muy cercana. Recuerdo lo que dije en su tribunal de cátedra: “será una gran figura en varios estadios”. Me atrevería a decir que llegará a ser académica, porque es una estudiosa y una mujer que tiene una fuerza de voluntad como yo no he conocido a nadie.

- Sin duda ella es uno de los grandes recuerdos de su paso por esta Facultad. Allá por 1977 llegó por primera vez a este lugar. ¿Cómo fue su primer día como docente?
- Vine precisamente con mi hijo Pedro, el que hoy es director del Departamento, porque tenía que dar una clase y me daba miedo. Le dije: “vente conmigo y me dices por señas si voy bien o mal”. El primer día me puse muy nerviosa, pero el segundo ya fue como si hubiera estado toda la vida. Los alumnos, y la Facultad de Ciencias de la Información, tienen expresión de alegría en la cara. Es una Facultad alegre, donde la gente saluda con alegría y en la que se hace amistad con el profesor. Yo tengo muchos alumnos con los que todavía mantengo la amistad desde que les di clase.

- Sin embargo, dejar la Facultad le costó alguna que otra lágrima…
- Llevaba unos lagrimones enormes. La separación de la Facultad fue un drama terrible, es una de las cosas más dolorosas que me han pasado en la vida. Yo a la Facultad la echo de menos todos los días y hay veces que sueño que estoy en la Facultad.

- ¿Cómo son esos sueños?
- Alegres. Tengo alumnos que se han situado muy bien. Cada vez que veo a uno de ellos en televisión me entra una alegría enorme. Sueño con ello. Por ejemplo, Isabel San Sebastián o Vicente Clavero fueron mis alumnos. Les veo con mucho cariño y como si no hubiera pasado el tiempo.

- Cuando se entra en el departamento de Periodismo I y se pregunta por usted la gente responde que era como una madre… ¿Qué destacaría de su paso por él?
- No hemos tenido ningún problema nunca, quitando algún rocecillo. Era un desear agradarnos. Todo el mundo en la Facultad conoce la unión de nuestro departamento, la unión entre profesores, y todos quieren venirse a nuestro departamento, por la fama que tiene.

- Hija de inspector de Policía y de ama de casa, ¿por qué quiso ser periodista?
- Mi padre era un hombre muy particular. Tuvo unos éxitos mundiales enormes; descubrió las huellas con guantes. Estábamos acostumbrados a tener un padre muy honorífico. Al principio, a mí me gustaban las matemáticas. Pero cuando empecé con ellas, me parecían demasiado duras para mí. Entonces hice amistad con un grupo de periodistas, entre los que se encontraba Carlos Luís Álvarez, fallecido hace poco, que fue el que me convenció. Él me decía: “en la escuela de Periodismo te enseñan a escribir, que es lo que a ti te gusta”. Así que me metí en la Escuela de Periodismo y aprobé, que fue para mí como un milagro, porque entrar era dificilísimo en aquellos momentos.

- Su marido también era periodista…
- Era periodista y abogado, jurídico del aire. Tenía una gran afición a la investigación, y me la pegó a mí. Entre los dos escribimos unos libros de pensamiento del siglo XIX, que tuvieron mucho éxito. Mi marido murió a los 36 años, y a esas edad un intelectual no está suficientemente formado. Sin embargo, nos dio tiempo a escribir tres libros. El último de ellos lo hice yo y fue mi tesis doctoral.

- ¿Qué supone ver a su propio hijo en el mismo cargo, de director de Departamento, que usted ocupó?
- Mi hijo Pedro es un genio, como su padre. Tiene una inteligencia muy superior a lo normal, lo supe desde que era un niño pequeño. Llegará también donde tenga que llegar. Este año ya le han publicado un libro de pensamiento en Méjico que se ha vendido muchísimo. Es un gran escritor y tiene la misma pluma que su padre, del cual dijo Paco Umbral en su esquela: “era la mejor pluma de nuestra generación”.

- ¿Qué pudo ver su hijo que le llamara la atención a seguir su ejemplo?
- Yo creo que este niño nació con ganas de escribir. Tenía cuatro o cinco años y escribía cuentos. A mí me llamaba la atención, porque su afán era escribir; afán con el que sigue ahora. Se levanta a las cinco de la mañana para escribir. Por eso no me extraña que tenga el puesto que tiene, como tampoco me extrañaría que llegara a tener un puesto importante dentro de la universidad, por su gran pluma.

- ¿Cree que le pudo servir usted de referente?
- Quizás sí. Yo desde pequeños les hablaba de su padre y les leía los cuentos de Rabindranath Tagore y Juan Ramón Jiménez. Desde muy pequeños tomaron la costumbre de leer. Mis tres hijos son grandes lectores y, estaría feo que lo diga pero, son unos chicos muy cultos.

- A pesar de hacerse cargo de sus hijos, no dejó de estudiar y llegó a ser una de las primeras mujeres en obtener el Doctorado en Ciencias Políticas…
- Sí fui de las primeras en obtener este doctorado. Además, yo llegué a la Facultad de Políticas en un momento en el que estaban todos los discípulos de Ortega y Gasset y era una maravilla. Las clases de la Facultad para mí eran una antesala del cielo. Sentarme allí y oír a Paulino Garagorri, a Maraball… Pasaba allí dos o tres horas encantada y maravillada. Cuando terminé políticas me pasó lo que con esta Facultad, se me acabó el mundo.

- ¿Y entre tantas cosas tenía tiempo de leer a Proust, Julián Marías, o la filosofía de Aristóteles, Platón?
- Yo era de las que se levantaba a las cinco de la mañana, como mi hijo, y me ponía a leer. Tenía dos o tres horas de lectura; ¡no digamos nada de cuando la tesis o las oposiciones! Fue una época muy agradable cuando hice las oposiciones. Conocí a todos los escritores franceses, que hice amistad con muchos y que aún perdura.

- Si tuviera que quedarse con un libro, ¿cuál sería?
- En busca del tiempo perdido, cada dos o tres años lo vuelvo a leer. Lo leo, lo releo y me deleito, porque no he leído nada igual. Además es un ensayo, que es lo que más me gusta. Casi todo el romanticismo francés me vuelve loca.

- Con esa ilusión de niño, que sea cual sea la edad se puede sacar, y ya que los Reyes Magos están a la vuelta de la esquina, ¿qué regalo les pediría para el periodismo?
- Pido para la Facultad que mejore, que ha sido mucho el esfuerzo de los primeros. Que sigan los demás profesores esforzándose y llegue a ser la mejor Facultad de Periodismo que hay en España, que yo creo que lo es, pero que mejore más todavía.