domingo, 14 de abril de 2013

El despertar de la sociedad cubana



(Fuente de la imagen: Google)

Durante los últimos 54 años Cuba ha estado sometida al dominio de la dictadura comunista de los hermanos Castro. La Revolución que llevó a Fidel Castro al poder de la isla tras derrocar al régimen del dictador Batista le mantuvo en el Gobierno desde 1959 hasta 2006, año en que su hermano Raúl asumió las riendas del poder político del Estado. En este tiempo, grupos opositores a la dictadura cubana han mostrado sus reivindicaciones y protestas contra un régimen que consideran poco democrático y vulnerador de los derechos humanos. Sin embargo, la hija del disidente cubano Oswaldo Payá, fallecido el pasado mes de julio, considera que la sociedad cubana está preparada para un cambio que, en palabras de Rosa María Payá, debe nacer de la ley a la ley y de manera pacífica.

Así lo manifestó durante su intervención en la charla-coloquio organizada por Paneuropa Juventud España el pasado 14 de marzo, donde la joven activista aseguró que aunque la situación ha ido cambiado en la isla en los últimos años y se ha evolucionado en la sociedad cubana, la seguridad del Estado continúa persiguiendo aquellas posturas con las que no están de acuerdo. “Ya no estamos ante la situación en la que se expulsaba al clero de la Isla o se perseguía a los hippies y los homosexuales, pero la seguridad social del Estado continúa, por ejemplo, yendo a las iglesias a controlar los sermones”, manifestó.
En este sentido asegura que en Cuba se vive en la cultura del miedo. “De pequeño te dicen que lo que oigas en casa no lo digas en el colegio”, aseveró la hija del líder del Movimiento Cristiano de Liberación, Oswaldo Payá, fallecido en julio en un accidente cuyas causas achaca ella misma al propio Gobierno cubano. “El primer paso para una transición en Cuba tienen que ser los derechos”, manifestó. Es por ello que ensalzó el movimiento ideado y dirigido por su padre y su lucha para una regeneración democrática en el país. “Mi padre construyó la transición en Cuba sobre la base del diálogo”, reconoció a la vez que destacó que ni el Estado ni los soberanos pueden estar por encima de los derechos.
“Los cambios deben nacer de las demandas del propio pueblo para  que la transición culmine con una liberalización social”, apuntó. En este mismo sentido, destacó la fuerza del Proyecto Varela, dirigido por su padre, para conseguir este objetivo y en el que el movimiento se volcó para conseguir las 10.000 firmas  necesarias según la Constitución de 1976 para que los ciudadanos puedan proponer leyes. “Entregamos 25.000 firmas, a lo que el Gobierno cubano respondió diciendo que la Constitución era intocable y con otra recogido de firmas en la que la gente iba a firmar sin saber lo que firmaba”, explicó.
“El Gobierno hace con la ley lo que le da la gana. No le importa violar su propia ley”, denunció Rosa María Payá sin perder la esperanza de continuar el trabajo que empezó su padre. “No hay que cansarse de repetir la verdad”, alentó la joven activista que índice en que no se puede dejar de lado el sentir de los cubanos y la defensa de sus derechos.
La hija de Oswaldo Payá asegura que la única manera de culminar la transición en Cuba es hacerlo de la ley a la ley y de forma pacífica y, en palabras de la activista cubana, el Movimiento Cristiano de Liberación está organizado para esa transición. “No vamos a esperar una solución fatalista o biológica”, dijo al referirse a que un posible fallecimiento de Fidel empujase la transición cubana de forma definitiva. “Tampoco vamos a esperar a que Raúl Castro termine el mandato de los cinco años que ha dicho que va a estar más en el poder”, matizó.
Para Rosa María Payá la crisis económica y de valores que, bajo sus palabras, atraviesa el país se achaca desde la voz del propio pueblo. Tampoco cree que la figura de Fidel Castro tenga gran importancia ahora mismo en la Isla. “La gente le ve como un ancianito senil”, aseguró, a la vez que aclaró que el hecho de que muera no va a aportar nada nuevo a la transición cubana. Del mismo modo dijo que tampoco vivir fuera de Cuba es la mejor opción, aunque reconoce que la voz de los exiliados cubanos es el mejor aliciente para dar a conocer en el mundo la situación cubana, dada la represión informativa del Gobierno en la Isla. “En la Primavera árabe las redes sociales fueron fundamentales, pero aquí no es posible”, indicó Payá haciendo hincapié además en que cualquier tipo de manifestación pública en contra del régimen castrista es reprimida fuertemente.
La joven activista denunció además la situación económica que pasan algunos ciudadanos cubanos: “Las personas que no tienen contacto con el extranjero viven con menos de diez dólares al mes, mientras que algo tan elemental como una botella de aceite cuesta dos dólares”. También alentó que la última reforma migratoria que ha llevado a cabo el Gobierno que preside Raúl Castro es un instrumento para lavar su imagen y no se corresponde, en palabras de la activista, con la posibilidad de entrar y salir libremente del país.
La solución, para Rosa María Payá, pasa por dar la voz al propio pueblo y anteponer los derechos de los cubanos por encima de todo. La joven manifiesta su optimismo con culminar la transición que empezó su padre y asegura que los cubanos están preparados para afrontarla. “A votar se aprende votando”, respondió a la pregunta de si el pueblo cubano está preparado para ejercer su derecho al voto. La hija de Oswaldo Payá se muestra segura de que la sociedad cubana vive un despertar: “A lo mejor no es evidente, pero antes de la caída del muro tampoco lo era”, concluyó. 

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